Emilio, un famoso científico, estaba investigando en su laboratorio, cuando descubrió un cromosoma capaz de crear personas. Se lo presentó a un gran empresario que aceptó la idea de Emilio con gusto y le ofreció empezar a trabajar el próximo mes. Emilio estuvo de acuerdo y en cuanto llegó a casa empezó preparar todo.
Los primeros meses todo fue perfecto, tenían a los mejores psicólogos para analizarlos. Un día el empresario entró en quiebra, la fábrica de hacer personas funcionaba pero las personas no salían como antes y algunos salían con errores.
Un día el empresario amenazó a con cerrar la fábrica porque no tenía suficiente dinero para seguir produciendo. Le dio la opción a Emilio de seguir produciendo, pero si bajaba los gastos. Él aceptó pero no muy convencido.
La producción del día siguiente salió fatal por culpa de no tener presupuesto, las personas salían con las ropas hechas polvo, les faltaban trozos en los pantalones y los hombres salían con barbas de meses. Los psicólogos, tras un examen de varias horas, determinaron que de la máquina salían personas pobres y todo por culpa de no tener suficiente presupuesto.
Esto llevó a la ruina a Emilio y al famoso empresario.

Buena idea lo de la fábrica de pobres. Para que los ricos sean ricos, han de ser, necesariamente, pocos. ¿Lo del presupuesto vale igual para la escuela pública?
Sin duda un excelente relato que ahonda, con sutil ironía, en las diferencias de clases imperantes en nuestra sociedad. Todo esto aliñado con una prosa fluída y ágil, para nada retórica, factor a agradecer ya que dota de vida propia al relato. Una joya. El talento demostrado, sin duda alguna, debe ser genético.